Durante décadas, los autos voladores fueron un símbolo del futuro imaginado en películas y series. Hoy, sin embargo, varias empresas están realizando pruebas reales que muestran que la movilidad aérea urbana podría convertirse en una opción de transporte en pocos años.
Desde Monoceros recolectamos casos recientes que representan una antesala de lo que se viene:
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El futuro de los autos voladores: ¿ficción o realidad?
Una de las pruebas más recientes fue realizada por Eve Air Mobility, filial de Embraer. En diciembre de 2025 la compañía completó el primer vuelo de su prototipo a escala real de taxi aéreo eléctrico (eVTOL) en Brasil, iniciando una fase de pruebas que incluirá cientos de vuelos para avanzar hacia su certificación. La empresa proyecta que estos vehículos puedan entrar en servicio alrededor de 2027.


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Otro actor clave es Joby Aviation. Su aeronave eléctrica —con seis rotores, capacidad para cinco personas y velocidades cercanas a 320 km/h— ya realizó vuelos de prueba en aeropuertos de California e incluso pruebas de integración con el tráfico aéreo, un paso fundamental para su futura operación comercial.


Mientras tanto, la startup Alef Aeronautics desarrolla un enfoque distinto: el Model A, un vehículo eléctrico capaz de circular por carretera y despegar verticalmente. En 2023 obtuvo un certificado especial de aeronavegabilidad de la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) que permite realizar pruebas de vuelo en condiciones controladas.
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Aunque todavía existen desafíos técnicos, regulatorios y de infraestructura —como la autonomía de las baterías o la creación de “vertipuertos”— el creciente número de pruebas sugiere que los autos voladores están dejando de ser ciencia ficción para convertirse en una tecnología emergente del transporte del futuro.
Ante esto, organismo como la agencia de aviación de la ONU advierte que el crecimiento de taxis aéreos eléctricos requerirá nuevas reglas para el espacio aéreo, infraestructura y gestión del tráfico. En presentaciones técnicas del organismo se proyecta que estos vehículos podrían integrarse en redes urbanas con sistemas de gestión aérea dedicados en la próxima década.









